Características de una tarima de buena dureza

Características de una tarima de buena dureza

Los clientes buscan tarimas de madera que garanticen resistencia y durabilidad para sus suelos. Y esto depende en gran medida de la calidad de su dureza.

Si bien existen diferentes factores que influyen en el ciclo de vida de una tarima flotante, el material con el que se fabrican estos suelos, la cantidad de capas y su grosor juegan un papel fundamental.

COMO TIENE QUE SER UNA TARIMA DE BUENA DUREZA

Como concepto, el término dureza hace referencia a la capacidad de resistencia de la penetración de un material por otro.

En Parquecite utilizamos el método Monnin, el cual clasifica las maderas por su nivel de dureza. De esta manera, garantizamos a nuestros clientes una tarima flotante de calidad.

Esta técnica consiste en la aplicación de una fuerza de 100Kp por cada centímetro de anchura de una probeta a través de un cilindro de acero de 30 mm de diámetro.

Esta presión genera una marca en la madera por el cilindro de acero. En relación a la profundidad de la marca, las tarimas son catalogadas por su dureza.

Un factor a tener en cuenta es que la madera no tiene la misma dureza en todas las áreas de un mismo árbol.

En general, el área central del tronco (el duramen) suele ser más dura si la comparamos con la parte exterior (la albura). El corte de la madera y la humedad también influyen en su grado de dureza.

LA DUREZA DE LAS CAPAS DE LAS TARIMAS FLOTANTES

Las tarimas de madera se componen de diversas capas:

  1. La primera capa brinda resistencia a la tarima y la protege de golpes o rayones.
  2. La segunda capa es la que cubre al suelo. Es la que otorga el aspecto de madera o del estampado que se quiera obtener.
  3. La tercera es la capa más gruesa y es la que da firmeza y consistencia al suelo. En esta capa se encuentra el sistema de anclaje. A mayor densidad, mejor será la calidad del acabado en la unión de las juntas.
  4. La cuarta y última capa es muy importante, ya que es la que permite aislar la humedad.

En este sentido, cuando hablamos de dureza nos referimos a la capacidad de resistencia de la primera capa de la tarima.

Se trata de la capa noble de la tarima y es la que debe ser fuerte para tolerar raspaduras, rayones y el tránsito en general.

Otro elemento que influye en la dureza de la tarima es la densidad que se encuentra en la tercera capa. En general, se compone de aglomerados y madera, y presenta diferente grosor.

A mayor grosor de la capa, mayor firmeza tendrá la tarima. La densidad puede variar entre los 6 y los 11 milímetros.

Este es un punto importante a la hora de evaluar una tarima, ya que influirá en su firmeza y en la capacidad de soportar los cambios de temperatura.

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CLASIFICACION DE LAS TARIMAS SEGUN SU NIVEL DE DUREZA

En referencia a la clasificación sobre el grado de dureza de las tarimas, básicamente hay tres niveles: IC1, IC2 e IC3. El de mayor número es el que ofrece mayor dureza.

Se recomienda escoger un nivel según el tipo de uso que le daremos:

IC3: para uso comercial intenso.

IC2: para uso comercial normal.

IC1: para uso doméstico y comercial moderado.

Como podemos ver, una tarima de madera de buena dureza garantiza un suelo de mayor calidad, resistencia y durabilidad.

No dudes en consultar con nuestros expertos acerca de la tarima más apropiada en tu caso particular.